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- A través del programa Comunidades Fuertes, ASJ impulsa acciones de prevención de la violencia, fortalecimiento familiar y formación de niños, niñas y adolescentes en comunidades de alta vulnerabilidad.
Desde hace más de 20 años, la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) trabaja en la prevención de la violencia y el abuso sexual infantil en comunidades de la capital hondureña con altos niveles de violencia. Ese trabajo se canaliza hoy a través del programa Comunidades Fuertes, el brazo social de ASJ menos conocido que su labor de incidencia y transparencia, pero con una trayectoria igual de extensa, orientado a prevenir la violencia física y psicológica en el entorno familiar, escolar y comunitario.

Todo comenzó en 2004 con el proyecto Gedeón, pensado para formar valores y resiliencia en la niñez y enseñar a las familias modelos pacíficos de comunicación y disciplina. Desde el inicio, el proyecto se acompañó de atención legal y psicológica en algunas de las comunidades de mayor riesgo del Distrito Central, entre ellas Nueva Suyapa, Villanueva, Flor del Campo y Los Pinos.

Dos años más tarde, en 2006, el programa Rescate sumó un enfoque especializado en la atención a víctimas de abuso sexual y trata infantil. Ya para 2016, esas dos experiencias se habían consolidado en una estrategia más amplia de cultura de paz, que combina clubes de impacto y de seguimiento, familias fuertes, atención psicológica y legal, y liderazgo comunitario. Así nació el programa que hoy se conoce como Comunidades Fuertes.
En la actualidad, el programa trabaja en comunidades donde la violencia y la pobreza forman parte de la vida diaria, defendiendo los derechos de la niñez, y brindando apoyo integral a niños, niñas y adolescentes a través de sesiones psicoeducativas y atención legal y psicológica a víctimas de violencia física y psicológica y abuso sexual infantil. También acompaña la judicialización de los casos, para que el sistema de justicia responda a las víctimas con la celeridad y la sensibilidad que necesitan.
Solo durante 2025, más de 300 docentes fueron capacitados en técnicas para identificar y denunciar casos de violencia sexual. Además, más de 1,500 padres y madres se sensibilizaron sobre cómo identificar y actuar frente a situaciones de abuso sexual infantil, mientras que más de 3,000 niños y niñas participaron en talleres sobre autoprotección y autocuidado.

En las comunidades donde tiene presencia, Comunidades Fuertes atiende una realidad que se repite una y otra vez. Los niños, niñas y adolescentes suelen ser los más afectados por la violencia de sus entornos, y muchos terminan abandonando la escuela, son reclutados por pandillas o normalizan comportamientos violentos como parte de su día a día. Frente a ese panorama, el programa ofrece sesiones psicoeducativas sobre derechos y ciudadanía activa, junto con talleres de formación vocacional y liderazgo juvenil, con la idea de que los propios jóvenes se conviertan en agentes de cambio dentro de sus comunidades.
En los últimos años, Comunidades Fuertes ha trabajado directamente con más de 800 niños, niñas y adolescentes y 400 familias de Nueva Suyapa y Flor del Campo. Ahí, niños, niñas y adolescentes van interiorizando poco a poco los mecanismos de prevención y protección frente a la violencia física y psicológica, mientras que los padres y madres reciben formación mensual en sesiones familiares orientadas a una crianza basada en el buen trato y el amor.
Con dos décadas de trabajo acumulado, Comunidades Fuertes se ha convertido en uno de los programas sociales de mayor permanencia de ASJ en el país, y en uno de los pocos que ha sostenido de forma continua la prevención del abuso sexual infantil en las comunidades del Distrito Central con mayor incidencia de violencia.


