En 2020, más de 316 mil niñas y niños de comunidades del occidente y centro de Honduras vieron garantizado el derecho a la educación durante la pandemia de covid-19 en un esfuerzo que contó con la firme colaboración de las autoridades educativas, padres y madres de familia, sociedad civil, empresa privada y principalmente, de docentes comprometidos con su vocación de formar a las futuras generaciones de hondureños.
La voluntad inquebrantable de las y los educadores también fue clave para esfuerzos similares que se llevaron a cabo en escuelas de Francisco Morazán y Choluteca, donde las aulas de clase abrieron sus puertas a estudiantes de forma paulatina entre 2020 y 2021, en medio de las restricciones por covid-19.

Mientras en Cortés, más de 100 alumnos lograron culminar dos exitosos años escolares (2020 y 2021) sin ningún contagio, pese a múltiples limitantes como problemas de infraestructura, bajo apoyo gubernamental y limitado acceso a insumos de bioseguridad.
La fuerza docente fue pilar en el mantenimiento de estas iniciativas y hoy, en el marco del Día del Maestro Hondureño, la Asociación por una Sociedad más Justa (ASJ) reconoce su gran labor por las niñas, niños y adolescentes, un camino que la organización ha acompañado por más de una década.
En 2022, la ASJ ha alzado su voz, junto a otras organizaciones de sociedad civil, para demandar un concurso docente justo y transparente que garantice que las más de 14 mil plazas que ha puesto a disposición la Secretaría de Educación sean ocupadas por los mejores profesionales.
Este empeño ha sido acuerpado poniendo a disposición de los docentes participantes la plataforma virtual de denuncias https://alac.asjhonduras.com/, para reportar cualquier irregularidad en la asignación de plazas. Los denunciantes recibirán apoyo del centro de Asistencia Legal Anticorrupción (ALAC) de ASJ, que dará seguimiento y asegurará el cumplimiento del derecho de cada uno de los concursantes.
Una iniciativa similar fue puesta en marcha en 2020, para que los participantes pudieran denunciar irregularidades. Algunas de estas denuncias derivaron en requerimientos fiscales y condenas contra personas que infringieron las leyes y trastocaron el proceso de selección, afectando los derechos de docentes mejor evaluados.

Recientemente, en el marco del proyecto Sancus, con el financiamiento de Unión Europea en Honduras, el centro ALAC atendió la denuncia de docentes del Proyecto Hondureño de Educación Comunitaria (Proheco) que exigían el cumplimiento de la promesa de permanencia en el sistema, tras 23 años de arduo y noble trabajo.
Luego de gestiones y un esfuerzo conjunto con la Comisión de Educación del Congreso Nacional se logró la articulación de la Secretaría de Educación, a través de las autoridades del programa Proheco, la Dirección de Servicio Civil y el Sindicato de Trabajadores de la Educación Básica (Sintradebah), para la creación del Reglamento Especial que asegure al docente el ingreso y permanencia.
En 2010, ASJ y Transformemos Honduras, denunciaron que 10 mil “maestros fantasmas” habían sido contratados de manera irregular por la Secretaría de Educación, entre ellos un equipo de fútbol de Santa Bárbara que era pagado con planilla de la Secretaría de Educación. En aquel momento se exigió además de la depuración de planillas, que la institución verificara la presencia de los docentes en los centros educativos a los cuales habían sido asignados, de manera que solo los educadores que cumplían con sus deberes conservaran sus derechos.
A esto se suma el apoyo y reconocimiento de la ASJ al personal docente y autoridades educativas.

El capítulo hondureño de Transparencia Internacional apoyó la implementación y revisión de planes de trabajo de las direcciones departamentales de Ocotepeque, Santa Bárbara, Lempira, Intibucá, Copán y La Paz, los cuales fueron cumplidos al 100 por ciento durante la pandemia por COVID-19.
ASJ reconoció que el confinamiento no fue excusa para que miles de docentes de dichos departamentos lograran que las niñas, niños y jóvenes recibieran clases en casa durante el confinamiento mediante diversos mecanismos y, además, alcanzaran la reapertura de centros educativos de forma segura.
A todos los docentes hondureños, nuestra admiración por su compromiso con la educación de nuestras niñas, niños y jóvenes, por alcanzar una sociedad más justa.


