Tegucigalpa. La cooperación interinstitucional ha sido uno de los factores claves para la investigación criminal en los casos de violadores seriales, así lo demuestra el de un ingeniero en Sistemas acusado y condenado por abuso sexual infantil.
En enero de 2016, el proyecto Rescate de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) conoció a través de una denuncia realizada por un poblador de la colonia Nueva Suyapa de Tegucigalpa que una niña de nueve años de edad había sido abusada sexualmente por un desconocido que se transportaba en un vehículo tipo turismo, color gris.
En ese momento, la ASJ se puso en contacto con la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), la Fiscalía Especial de la Niñez y la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) y así, los investigadores corroboraron la existencia de varias denuncias con hechos similares. En total se detectaron ocho denuncias interpuestas en la DPI y ATIC que coincidían con las mismas características del agresor, sin que se reportaran avances en las mismas. Entonces, las autoridades desconocían que se trataba de un violador serial.
El agresor fue ubicado en tres sectores diferentes de la ciudad, todos cercanos a escuelas. De acuerdo a las denuncias, Díaz preguntaba a las víctimas de entre nueve y 12 años por la ubicación de un colegio o iglesia de la zona, se acercaba ofreciéndoles ropa y zapatos para entablar conversación con ellas. En algunos casos, amenazó con matarlas y una vez que abordaban su vehículo, las trasladaba a lugares solitarios donde abusaba sexualmente de ellas.
Después de un arduo trabajo conjunto entre las agencias de investigación estatales, con el acompañamiento de la ASJ, el hombre fue identificado como Allan Gilberto Díaz Chinchilla, un ingeniero en Sistemas que vendía software a empresas locales y cuyas oficinas estaban ubicadas en un reconocido centro comercial de Tegucigalpa.
El equipo de investigación logró ubicar a Díaz Chinchilla en San Pedro Sula, donde realizaba una visita de trabajo; por lo que, en coordinación con agentes de la ATIC en esa ciudad, se efectuó su captura el 27 de enero de 2016.
En ese momento el acusado fue presentado ante los medios, esperando que, de existir más víctimas, estas pudieran identificarlo. Después surgieron otras tres denuncias.
Aunque los investigadores lograron confirmar una denuncia interpuesta en 2015 por un caso de características similares, la denunciante no logró reconocer al abusador. Sin embargo, otras ocho víctimas lo identificaron plenamente luego de su captura.
El éxito de la investigación fue haberla cimentado en las bases de la cooperación interinstitucional mediante la sistematización del desarrollo de las investigaciones. En ese sentido, la ASJ ha identificado la necesidad de una base de datos para vincular denuncias recibidas por los distintos operadores de justicia.
El programa Rescate de la ASJ lleva más de una década apoyando psicológicamente a niñas y niños víctimas de crímenes sexuales y sus familiares, trabajando el proceso terapéutico enfocado en la superación del trauma, con el objetivo de ayudar a entender, integrar y resolver aquellas experiencias que afectan a su desarrollo, a sus pautas de interacción con el entorno y a su seguridad.
Bajo su visión como cristianos valientes, la ASJ, a través de su programa Rescate, trabaja al lado de las autoridades encargadas de hacer justicia en casos de abuso sexual infantil y proporciona acompañamiento a las víctimas y a sus familiares para que sigan con el proceso: investigativo, legal y psicológico.
Más información de este caso se encuentra disponible en: http://revistazo.com/violadores/blog/doble_papel_ingeniero_sistemas.html


