ASJ ha sido una luz de esperanza para familias afectadas por los huracanes Eta y Iota

ASJ ha sido una luz de esperanza para familias afectadas por los huracanes Eta y Iota

  • La solidaridad se hizo presente en medio de la catástrofe natural que causó luto y dolor a su paso.
  • Tras dos años de esta enorme tragedia, la ASJ continúa ejecutando programas de asistencia social en las zonas devastadas.

Tegucigalpa 25 de marzo de 2022. “¡Dios mío lindo, eres maravilloso!”, fueron las palabras de doña Aracely Mejía al conocer que su hogar, devastado tras el paso de Eta y Iota, sería reconstruido por una mano amiga: la de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).

Gracias al apoyo de donantes nacionales e internacionales y de sus colaboradores, el capítulo de Transparencia Internacional ha logrado apoyar a 23 familias de Tegucigalpa, capital de Honduras, y 42 familias de San Pedro Sula, en el norte del país, afectadas por los huracanes Eta y Iota en noviembre de 2020.

Sin embargo, las devastadoras aguas no se llevaron ni la fe ni la esperanza porque estas familias se vieron arropadas por la solidaridad de la ASJ y sus aliados, al recibir alimentación, vestimenta, apoyo psicológico, económico y, además, la reconstrucción de sus hogares.

Lo que habían edificado durante toda su vida quedó destruido y no esperaban que la respuesta de sus amigos de ASJ llegara tan pronto. “A los días ya venían con el material y dije yo ‘¡Dios mío lindo eres bueno, eres maravilloso!’”, recuerda doña Aracely Mejía.

Recibir una cama, una estufa, una refrigeradora y un chimbo de gas para cocinar y saber que su casa sería levantada, le devolvieron a doña Irma Murillo la sonrisa que había perdido pues todas sus pertenencias quedaron bajo los escombros.

Estas familias fueron víctimas de la peor catástrofe natural ocurrida en Honduras, en los últimos 20 años, desde el huracán Mitch. Los daños que dejaron a su paso Eta y Iota superaron los 52 mil millones de lempiras, más de un millón de familias afectadas, decenas de desaparecidos y varios fallecidos.  

Entre esas familias se incluye la de Rosa López. Quedaron sin nada; sin hogar, sin pertenencias y sin dinero para reconstruir, a pesar de ello mantuvieron la fe y vieron llegar la ayuda inmediata por parte de la ASJ. “Recibí dos cuartos, camas… Todo lo necesario y le doy gracias a Dios”, afirma doña Rosa, pues son ayudas que “no se espera uno, ya es Dios que está ahí”, coincide su hija, Bessy López. 

Tras dos años de esta enorme tragedia que causó luto y dolor en Honduras, la ASJ, gracias al apoyo de sus donantes, continúa ejecutando programas de asistencia social en las zonas devastadas por Eta y Iota y también impulsa la restauración de sistemas con el objetivo de lograr que todos los hondureños y hondureñas vivan en una sociedad más justa.

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