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Pensar Honduras

Carlos Hernández Director Ejecutivo de ASJ

Seis meses de Congreso, cuatro años de cálculo electoral

El proceso electoral de 2025 terminó hace apenas seis meses. Ochenta y ocho diputados llegaron por primera vez al Congreso Nacional, muchos de ellos con el discurso del cambio, de romper con las prácticas de siempre. Seis meses después, buena parte de esa bancada nueva ya no está pensando en cómo resolver los problemas del país: está pensando en cómo sostenerse en la curul en 2029.

Esa es la fotografía de fondo de este texto, pero el problema no es de personas ni de partidos. Es estructural, y por eso es más grave.

Honduras no vive una crisis. Vive una multicrisis: fiscal, energética, de seguridad, educativa, migratoria, todas entrelazadas y todas exigiendo lo mismo, decisiones que no dan votos el próximo domingo. Resolver una multicrisis no es popular. Requiere costos hoy para beneficios que se ven en años, y esa aritmética no le sirve a nadie que ya está pensando en su reelección.

Los números lo confirman:

La empresa estatal de energía pierde 50 millones de lempiras cada día por mala gobernanza, politización y corrupción. No es un problema técnico ni de falta de recursos, es una decisión sostenida de no tocar lo que da rédito político a corto plazo, aunque cueste esa cifra todos los días del año.

El 86% de los delitos contra la vida quedan impunes. Eso no se resuelve con un anuncio ni con una ley nueva cada legislatura, se resuelve con una reforma institucional profunda del sistema de justicia, algo que ningún ciclo electoral de cuatro años está dispuesto a financiar políticamente.

Honduras figura entre los países con mayor percepción de corrupción en América Latina, un indicador que no cambia con discursos de campaña, sino con controles reales sobre la contratación pública y el gasto del Estado, controles que casi siempre son incómodos para quien los debe aplicar.

Más de un millón de niños y adolescentes están fuera del sistema educativo. Esa es la generación que hereda el estancamiento, y también la que en veinte años seguirá votando bajo el mismo cálculo de corto plazo si nadie rompe el ciclo ahora.

Cuatro cifras, un mismo patrón: problemas que todos reconocen como estructurales, y una clase política que los administra en lugar de resolverlos, porque resolverlos exige pagar un costo político que el ciclo electoral no perdona.

Daron Acemoglu lo explica con claridad en Por qué fracasan los países: las naciones se estancan no por falta de recursos ni de talento, sino porque sus instituciones extraen beneficio de corto plazo para quienes las controlan en lugar de generar oportunidad de largo plazo para todos. Honduras tiene hoy 88 ejemplos frescos de cómo ese diseño institucional convierte incluso a los diputados con mejores intenciones en administradores del estancamiento.

El costo de este patrón no es abstracto. Es la factura eléctrica que no baja porque nadie quiere asumir el costo político de una reforma real. Es la familia que no denuncia porque sabe que el 86% de los casos no llega a ningún lado. Es la inversión que no llega porque la percepción de corrupción la espanta. Es el millón de niños que no está en un aula hoy y que en veinte años tampoco estará en la fuerza laboral que Honduras necesita. Populismo, estancamiento, empobrecimiento y desconfianza no son cuatro problemas distintos, son un mismo círculo que se repite en cada legislatura.

La pregunta entonces no es para los votantes, es para los 88 diputados nuevos y para quienes ya llevan varios períodos: ¿están dispuestos a impulsar una reforma real a la gobernanza de la empresa eléctrica aunque les cueste apoyo en su departamento? ¿Están dispuestos a fortalecer el sistema de justicia aunque eso incomode a quien los llevó al poder? ¿Están dispuestos a poner recursos y prioridad política en devolver a un millón de niños al sistema educativo, aunque los resultados no se vean antes de la próxima elección?

Honduras no necesita más diagnósticos. Necesita políticos dispuestos a pagar el costo de gobernar para el 2050 y no solo para el 2029.