JUAN BAUTISTA SILVA: EL DEFENSOR DEL BOSQUE CUYA VOZ FUE SILENCIADA EN LAS BOTIJAS

JUAN BAUTISTA SILVA: EL DEFENSOR DEL BOSQUE CUYA VOZ FUE SILENCIADA EN LAS BOTIJAS

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  • ASJ documenta la historia de Juan Bautista Silva y su hijo, víctimas de la tala ilegal y de fallas graves en los mecanismos de protección estatal.
  • Agredido en 2020 y asesinado en 2025, este asesinato evidencia un riesgo anunciado ignorado por las instituciones.

Tegucigalpa, 6 de febrero de 2026. En las montañas de Comayagua, donde los bosques sostienen a las comunidades y alimentan las cuencas que abastecen de agua a la región, la defensa ambiental se ha convertido en una tarea peligrosa. La tala ilegal, los intereses irregulares en el uso del suelo y la falta de vigilancia estatal han configurado un escenario en el que quienes denuncian estos delitos enfrentan amenazas constantes y un riesgo creciente. Entre ellos se encontraba Juan Bautista Silva Ventura, un defensor comunitario del bosque con más de 20 años de compromiso, asesinado junto a su hijo Juan Antonio Silva Hernández el 26 de febrero de 2025.

La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), capítulo en Honduras de Transparencia Internacional, documenta la historia de ambos como parte de la iniciativa Guardianes silenciados, cuyo propósito es visibilizar las vidas y luchas de personas defensoras que han sido asesinadas por proteger los bienes naturales del país.

Un defensor querido por su comunidad

Juan Bautista Silva tenía 69 años cuando fue asesinado. Nacido y criado en la aldea La Protección, era reconocido por su compromiso permanente con la protección del bosque en la zona de Las Botijas. Durante más de dos décadas se dedicó a patrullar senderos, reportar incendios, documentar cortes ilegales y acompañar a sus vecinos en la denuncia de actividades ilícitas. Su trabajo no respondía a ningún cargo oficial: era una labor asumida por convicción, sostenida por el sentido de responsabilidad hacia la tierra que lo había visto crecer.

Su hijo, Juan Antonio, de apenas 20 años, lo acompañaba con frecuencia. Ambos presentaban denuncias ante la Fiscalía Especial del Medio Ambiente y otras instituciones. Según los registros del Ministerio Público, Juan Bautista interpuso ocho denuncias entre 2005 y 2020, pero pocas recibieron seguimiento. Aun así, padre e hijo continuaron documentando actividades ilícitas con fotografías y recorridos comunitarios.

Las Botijas: un territorio presionado por la tala ilegal

Las Botijas es un corredor boscoso de alto valor ambiental. Esta riqueza lo ha convertido en un objetivo frecuente de taladores ilegales y actores que buscan alterar su uso para proyectos urbanísticos. Aunque existen planes de manejo forestal y operativos aislados, la tala clandestina ha continuado durante años, generando tensión entre las comunidades y quienes operan al margen de la ley.

En 2020, Juan Bautista fue agredido con un machete mientras vigilaba el bosque, un precedente que anunciaba el riesgo que enfrentaba. Pese a ello, el ataque no fue investigado y no se adoptaron medidas para protegerlo. Quienes lo conocían sabían que la violencia alrededor de la tala ilegal se venía agravando.

Desaparición y asesinato de extrema crueldad

La mañana del 26 de febrero de 2025, Juan Bautista recibió una llamada alertando sobre señales de tala ilegal en el sector. Se preparó para salir en su motocicleta junto a su hijo, quien llevaba un teléfono con mejor cámara para documentar el área. Ambos avisaron que regresarían alrededor de las 8:00 a. m., pero no volvieron.

Al no tener noticias, la familia reportó su desaparición durante la noche. La búsqueda se extendió hasta el día siguiente, cuando sus restos fueron encontrados al pie de un acantilado. La escena revelaba un ataque de violencia extrema: mutilación, decapitación y signos de desmembramiento con motosierras. Cerca del sitio se encontraron casquillos de bala, rastros de sangre y una fogata con objetos quemados. La motocicleta había sido abandonada, indicando que fueron interceptados antes de ser asesinados.

A lo largo de 2025, se realizaron allanamientos, decomisos de teléfonos móviles, análisis balísticos y pericias forenses. Las autoridades informaron sobre la existencia de un testigo protegido y la identificación de dos sospechosos, presuntamente denunciados previamente por Juan Silva ante la Fiscalía del Medio Ambiente. Sin embargo, hasta la fecha, el caso continúa sin resolución judicial y sin capturas, reforzando la percepción de impunidad que rodea los crímenes contra defensores ambientales en el país.

La historia de los Silva forma parte de Guardianes silenciados, una iniciativa de ASJ que documenta la violencia contra defensores del ambiente para identificar patrones, evidenciar omisiones y exigir verdad, justicia y reparación. Esta iniciativa se desarrolla en el marco del proyecto “Justicia ambiental y protección a defensores ambientales”, con el apoyo de la Embajada Británica en Guatemala.

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