- La deforestación en Honduras destruye en promedio unas 50,000 hectáreas de bosque anualmente.
- “Es momento de exigir responsabilidad a quienes contaminan y se benefician de nuestros recursos”, apuntó César Quintanilla, experto en cambio climático.
Tegucigalpa, 27 de septiembre de 2024. La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), capítulo en Honduras de Transparencia Internacional (TI), llevó a cabo el jueves recién pasado un foro en donde el reconocido conferencista internacional César Quintanilla, especialista en cambio climático y líder mundial en la materia, abordó las causas y efectos del cambio climático, así como las acciones necesarias para enfrentarlo. Este evento se realizó en un contexto crítico, donde Honduras ha sido severamente afectada por fenómenos climáticos extremos en las últimas décadas.
Durante la presentación, Quintanilla destacó que “como efecto del calentamiento global y su consecuencia directa: el cambio climático, Honduras está padeciendo olas de calor mortales. En 2024, siete personas murieron en el Valle de Sula debido a que sus cuerpos no pudieron soportar las altas temperaturas. En la zona sur, 15 personas sufrieron paros cardíacos, siendo reportadas como víctimas de las elevadas temperaturas”.

Quintanilla añadió que “estas muertes están en aumento en nuestro país, lamentablemente debido a las temperaturas en alza. Más de 100 municipios se han sumado al corredor seco de Centroamérica, enfrentando suelos totalmente desertificados, lo que requiere que tratemos el suelo como un recurso natural valioso, esencial para nuestros alimentos y la biodiversidad”.
Los datos son alarmantes, considerando que en los últimos 50 años alrededor de 27 mil personas han perdido la vida en Honduras debido a eventos climáticos extremos, incluyendo 36 inundaciones, 23 tormentas y 11 sequías que afectaron aproximadamente a 11,744,789 personas, según la Oficina de la Coordinadora Residente de Naciones Unidas en Honduras, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Así también, más de 4.7 millones de hondureños fueron impactados por los huracanes Eta y Iota en 2020, y aproximadamente 960,000 personas sufrieron las consecuencias de la sequía en 2019, específicamente en el Corredor Seco. Estos datos subrayan la vulnerabilidad del país ante el cambio climático y la necesidad urgente de adoptar medidas de mitigación y adaptación.
El conferencista también alertó que “Honduras está siendo afectada por el aumento del nivel del mar, que seguirá creciendo a medida que los océanos se calienten. Esto pone en riesgo a las personas a 100 kilómetros de la costa, quienes podrían quedar bajo el agua. Honduras no está cumpliendo con los compromisos del Acuerdo de París, que establece restaurar 1,300,000 hectáreas de bosque para 2030”.

Las cifras reflejan que la deforestación en Honduras destruye en promedio unas 50,000 hectáreas de bosque anualmente. En los últimos 20 años, se han perdido 509,000 hectáreas de bosque primario húmedo, lo que agrava la crisis ambiental. En 2023, se registraron 3,060 incendios forestales que afectaron 223,501 hectáreas, y las proyecciones para 2024 indican que esta tendencia podría continuar.
Quintanilla enfatizó la urgencia de implementar soluciones sostenibles. “Es momento de exigir responsabilidad a quienes contaminan y se benefician de nuestros recursos”, indicó.
Y es que, con un índice de impunidad del 96.9 % para delitos ambientales en 2023, es crucial que se tomen medidas efectivas para salvaguardar tanto a las personas como a los recursos naturales de Honduras. La falta de acción y la impunidad en estos casos no solo ponen en peligro el medio ambiente, sino también la vida de quienes luchan por protegerlo.
La ASJ reitera su compromiso de trabajar en conjunto con la sociedad civil, el gobierno y las organizaciones internacionales para abordar esta crisis climática y promover un desarrollo sostenible que beneficie a las comunidades más vulnerables del país.


