Más de dos mil niños han retornado a clases semipresenciales en Ocotepeque

Más de dos mil niños han retornado a clases semipresenciales en Ocotepeque

La pandemia de COVID-19 ha causado a nivel mundial un terrible efecto en los sistemas de salud y en la economía. En Honduras, a esta crisis se suma el paso de los fenómenos naturales Eta y Iota, que dejaron cuantiosos daños en infraestructura y viviendas en varios departamentos del país.

Propuestas y mecanismos de recuperación han sido discutidos ampliamente; sin embargo, las nefastas repercusiones del confinamiento por COVID-19, así como Eta y Iota en la educación de tres millones de niñas, niños y adolescentes, no figuran en la agenda nacional.

En enero de 2020, antes de que entrara en vigencia la cuarentena, la Mesa de Educación de Transformemos Honduras advirtió de un millón 100 mil niñas, niños y jóvenes de entre 3 y 17 años se encontraban excluidos del sistema educativo nacional.

Para marzo de 2021, de acuerdo a la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), otros 800 mil estudiantes quedaron fuera por falta de Internet, lo que les impidió conectarse a clases o enviar asignaciones virtuales a sus maestros.

Sin una respuesta efectiva o planteamientos oportunos de la Secretaría de Educación para atender la problemática, autoridades departamentales y municipales, junto a docentes, madres y padres de familia, y organizaciones de sociedad civil de Ocotepeque, Francisco Morazán y Choluteca, han unido esfuerzos en pro de la educación de cientos de niñas, niños y adolescentes de sus comunidades.

Ocotepeque, un ejemplo de dedicación

«El maestro jamás va a poder ser sustituido con ninguna otra técnica o metodología», comentó Lizeth Bonilla, una de las cuatro docentes del centro educativo Juan Ramón Molina, ubicado en el municipio de San Francisco del Valle, Ocotepeque.

La escuela abre sus puertas de 8:00 a. m. a 10: 30 a. m. de lunes a jueves para recibir a los 84 niñas y niños matriculados, los cuales se dividen en dos grupos y cada grupo asiste dos días a la semana.

Con fondos del centro educativo y un aporte de la alcaldía municipal fueron instaladas vitrinas en las mesas de estudio, de manera que cada niño pueda contar con su propio espacio y mantener la distancia recomendada para evitar el contagio de COVID-19.

Los viernes el centro recibe a niños y niñas que necesitan reforzamiento y los maestros se dedican a planificar la siguiente semana y elaborar material didáctico necesario. El esfuerzo se complementa con videos y documentos virtuales enviados a los padres.

«Estoy satisfecha de trabajar de manera semipresencial, porque puedo atender a mis niños ya que el aprendizaje es más satisfactorio de manera presencial y nos facilita notar en que temas hay deficiencias para reforzar», expresó Verónica Rosa, directora del centro educativo.

Además de la priorización de contenidos realizada por la Secretaría de Educación, los docentes están haciendo una readecuación curricular, utilizando sus propias hojas de trabajo.

Los padres de familia han brindado un apoyo importante en la escuela Juan Ramón Molina. Junto a los maestros y niños mantienen una constante vigilancia del uso de medidas de bioseguridad como: mascarilla, gel y lavado de manos, para cumplir con las disposiciones sanitarias.

Irina Castillo, una de las madres de familia que acude con regularidad al centro, aseguró que se encuentra 100% satisfecha con el retorno semipresencial a clases. “Me sorprendí cuando llegué el primer día a clases, la forma en que se está manejando el ingreso del padre y del hijo», sostuvo.

En Honduras, donde el 48.3% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y el 22.9% en pobreza extrema, de acuerdo a la Comisión Técnica de Medición de la Pobreza por Ingreso del Estado, miles de padres y madres de familia deben escoger entre comprar comida o acceso a Internet.

Según la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), el 60% de los padres y madres de familia no cree en la modalidad virtual.

Por ello, los avances obtenidos en escuelas como la Álvaro Contreras de San Francisco del Valle para retornar a clases, son bien vistos y reciben el apoyo de los padres de familia.

«Estoy satisfecha completamente con el retorno, ya que mi hija tiene mejor aprendizaje con los temas explicados por el docente», sostuvo Mirza Urías, una madre de familia.

Con una matrícula de 207 niñas y niños y 12 docentes, el centro atiende a los estudiantes de primero a sexto grado en grupos, día de por medio, con horarios entre las 7:30 a. m. y 12:00 p. m., para recibir clases y asignaciones. Durante el receso de 15 a 30 minutos, los alumnos pueden consumir su merienda dentro del aula y algunos maestros dirigen juegos, manteniendo las medidas de bioseguridad.

Para séptimo, octavo y noveno grado, las clases y asignaciones se imparten a diario de 7:30 a. m. a 12:00 p. m., es decir, una jornada casi completa de forma presencial.

Sinuapa: 100% de escuelas abiertas

Sinuapa es uno de los municipios de Ocotepeque que inició 2021 con el reto de reinventarse con nuevas estrategias para poder llegar de forma efectiva a cada uno de los niños, niñas y jóvenes.

La coordinación entre los docentes, padres y madres de familia ha garantizado la operación semipresencial de 58 centros educativos del municipio, garantizando de esta manera la continuidad del aprendizaje para 1,605 educandos.

Con 21 niños y una maestra, el centro educativo Marco Tulio Maldonado abre los martes y jueves, de 8:00 a. m. y 11:00 a. m., para que los alumnos reciban nuevos temas, revisen sus tareas y recibir nuevas asignaciones.

Los padres y madres de familia se encargan de proveer gel y mascarilla para sus hijos, quienes fueron sometidos a pruebas diagnósticas para identificar las necesidades en temas y competencias a reforzar, mediante las cuales se encontró la necesidad de enfatizar en lectura y escritura.

Lo anterior dio origen a un plan pedagógico de tres meses, para atender a los niños de acuerdo a su necesidad.

«Al tener los alumnos en el aula, aunque sea poco tiempo, puedo ver si el niño está trabajando y dónde necesita ayuda», indicó Seiry Rodríguez, directora y docente del centro.

Por su parte, Ruth Maldonado, directora municipal de Educación, señaló que «los padres de familia y otros actores de la comunidad están apoyando porque tenemos que aprender a sobrevivir en pandemia con el tema educativo».

400 estudiantes atendidos en dos meses

En el municipio como San Francisco del Valle, la coordinación con cooperativas y organizaciones de sociedad civil locales ha garantizado la continuidad en centros educativos operando bajo la modalidad semipresencial durante 2021.

Este esfuerzo comunitario ha permitido la dotación de equipo de bioseguridad para los centros con la colaboración de cooperativas como Río Grande y Cafetalera para atender 400 niños, niñas y jóvenes durante dos meses. Adicionalmente, organizaciones locales como Hermandad de Honduras y Visión Mundial han abastecido los centros educativos con equipo de bioseguridad (mascarillas, gel y jabón líquido), garantizando el cumplimiento de las medidas establecidas para reducir el riesgo de contagio durante la permanencia de los alumnos en las escuelas.

Experiencias como las de Ocotepeque demuestran que, con la coordinación y planificación adecuada, así como la participación activa de todos los sectores y la comunidad educativa, el sector educación también podría iniciar de forma gradual, progresiva y segura el retorno a los centros educativos en 2021.

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