
Tegucigalpa. Un alto porcentaje de empleos informales y la baja participación de las mujeres caracterizan al mercado laboral en Honduras, de acuerdo con el “Diagnóstico del trabajo”, publicado hoy por el Banco Mundial. Según el estudio, para el país centroamericano continúa siendo un desafío mejorar la competitividad y el clima de negocios, a fin de promover inversiones que puedan generar más empleos de calidad para los jóvenes.
“Los empleos son cruciales para fomentar la prosperidad compartida, para cerrar las brechas entre la pobreza rural y urbana, ampliar la clase media y, más importante, acabar con los ciclos intergeneracionales de pobreza. Es un tema que está al centro de los esfuerzos para lograr un mayor crecimiento inclusivo”, dijo Seynabou Sakho, directora del Banco Mundial para Centroamérica, quien días atrás lideró una presentación del reporte en un amplio conversatorio con el presidente Juan Orlando Hernández y su gabinete de gobierno.
El estudio halló que un 58 % de los empleos en Honduras todavía son informales, uno de los niveles más altos en América Latina y el Caribe. La informalidad laboral se encuentra en todos los sectores económicos: los servicios (28 %), la agricultura (19 %) y la industria (11 %). A su vez, los empleos formales son minoría en todos los sectores, con un 23 % en los servicios, un 8 % en la agricultura y un 11 % en la industria.
De acuerdo con el reporte, no es sorprendente que predominen los empleos informales en la agricultura, pero ese patrón se repite también en la industria. Además, la informalidad laboral en Honduras no se limita al empleo por cuenta propia: aunque la mayoría de los trabajos en el país son asalariados, un 41 % de estos trabajos remunerados todavía son informales.
“La fuerza laboral hondureña crece rápidamente y el país ha logrado avances educativos, pero persisten las altas tasas de informalidad, lo que resulta en empleos de baja productividad y calidad. Además, el potencial de Honduras para crecer está siendo socavado por la inactividad de buena parte de su población, especialmente de mujeres”, dijo Ian Walker, gerente del Grupo de Trabajo del Banco Mundial y coautor del estudio.
Mientras un 38 % de la población hondureña en edad de trabajar es económicamente inactiva, el estudio destaca el desafío de aumentar la participación laboral de las hondureñas, pues solo un 47 % de las mujeres en edad de trabajar tiene un empleo, mientras que un 85 % de los hombres trabaja. De hecho, un 88 % de las personas que no estudian, ni se entrenan ni trabajan (NINI) son mujeres. La escasez de trabajos de mejor calidad es señalada como una limitante importante para la participación de las mujeres. Aparentemente, los hombres son más proclives a aceptar los trabajos disponibles, mientras que muchas mujeres prefieren esperar para conseguir un trabajo de mejor calidad.


