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«En mis 10 años en ASJ, esta es una de las historias que más me ha conmovido», confesó una colaboradora de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), reflejando el impacto de una iniciativa que trascendió la simple reparación de pupitres y se convirtió en una lección de solidaridad y esperanza.
Cada viernes de febrero, colaboradores de ASJ dedicaron su tiempo y esfuerzo a restaurar pupitres que serían entregados a la escuela Mercedes Calderón, ubicada en el corazón de Yojoa, Santa Cruz. Entre risas y trabajo en equipo, unos lijaban, otros pintaban y ensamblaban, con la ilusión de ofrecer a los niños un espacio más digno para aprender.

Este centro educativo, fundado en 2011 por el padre Víctor Manuel Cortés Calderón, es mucho más que una escuela. Es un refugio de oportunidades donde, además de educación académica, los niños aprenden sobre agricultura, manejo de una pequeña granja, albañilería y panadería, lo que les permite desarrollar habilidades para la vida. En un gesto de gratitud, los alumnos recibieron a los colaboradores con nacatamales preparados por ellos mismos, reflejando el espíritu de comunidad y esfuerzo que caracteriza a la escuela.

El compromiso de ASJ no se limitó a la entrega de pupitres. Motivados por el deseo de hacer más, los colaboradores organizaron una colecta interna que permitió la compra de mochilas y kits educativos para los niños. A esta iniciativa se sumó ASJ Estados Unidos, la organización hermana de ASJ Honduras, reafirmando que la solidaridad no conoce fronteras.
Al entregar los materiales y compartir con los estudiantes, la emoción era evidente. El padre Víctor lanzó una pregunta a los colaboradores: “Si pudieran cambiar algo en la escuela, ¿qué sería?” La respuesta fue clara: “Nos encantaría que los niños siempre pudieran recibir clases al aire libre, pero sabemos que es necesario construir aulas para los días de lluvia”.

Para los colaboradores, este proyecto no fue solo una acción social, sino un recordatorio del poder de la empatía y la solidaridad, valores que impulsan el trabajo de ASJ en favor de una sociedad más justa.

«A veces damos esperando algo a cambio, pero estos niños nos enseñaron que lo más valioso no es lo que tenemos, sino los sueños que nos impulsan a seguir adelante»,
Colaborador de ASJ.


