Género y anticorrupción: herramienta de TI para prevenir el flagelo y brindar justicia a las víctimas

Género y anticorrupción: herramienta de TI para prevenir el flagelo y brindar justicia a las víctimas

Tegucigalpa. La vulneración de los derechos de las mujeres sigue siendo una de las problemáticas que perpetúan el retroceso de la igualdad de género, los derechos humanos y la democracia.

En este escenario, Transparencia Internacional (TI), el movimiento internacional líder en la lucha contra la corrupción, ha planteado un vínculo entre la agenda de género y la agenda anticorrupción en el informe “Género y anticorrupción en América Latina y el Caribe: Buenas prácticas y oportunidades”.

El documento busca entender cómo la corrupción afecta a las mujeres, prevenir y detectar la corrupción que las afecta de manera desproporcionada y brindarles justicia a aquellas que han sufrido abusos de corrupción.

Para abordar los derechos de las mujeres que son vulnerados, se toman como marco conceptual los derechos reconocidos en los pactos internacionales de derechos civiles y políticos, así como el pacto de derechos económicos, sociales y culturales y cómo estos se ven afectados por manifestaciones de corrupción como: sextorsión, trata de personas, desviación de fondos públicos para candidaturas de mujeres, sobornos en el sistema de salud y educación, malversación de fondos, procesos de reclutamiento y promoción sesgados por nepotismo, sextorsión o sobornos.

Tal es el caso del matrimonio infantil, violencia doméstica, remuneración igualitaria o participación política.

Derechos vulnerados

El estudio indica que 22 países de América Latina y el Caribe permiten que las niñas se casen antes de los 18 años con el consentimiento de los padres y que 16% de las niñas de la región que tienen entre 15 y 19 años están casadas o en uniones informales. Las tasas de matrimonio infantil varían entre el Caribe (14%), América del Sur (15%) y América Central (20%).

Por otro lado, plantea que el 27% de las mujeres ha experimentado violencia doméstica en algún momento de su vida; el 11% (mujeres entre 15 y 49 años) está de acuerdo en que está justificado que el marido pueda pegarle a su esposa en determinadas circunstancias (6% en Centroamérica, 20% en el Caribe).

Apunta también que 22 países no cuentan con una ley que garantice la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor entre hombres y mujeres, por lo que la brecha financiera de género sigue siendo importante (15%). Las mujeres ostentan tan solo el 17% de la propiedad de la tierra destinada a la agricultura, mientras que constituyen el 48% del total de la población rural en la región.

Con respecto a la participación política, reseña que más de la mitad de los países ha introducido cuotas de género por ley. En nueve países (ocho de ellos en el Caribe) no existen medidas legales para que los partidos políticos promuevan la participación política de las mujeres.

Cabe señalar que la proporción de mujeres en los parlamentos en América Latina y el Caribe alcanzó a 30% en 2018; sin embargo, en algunos países la representación de la mujer en el Parlamento es casi inexistente (en Haití, el 98% de los parlamentarios son hombres; en Belice, el 91%, y en Brasil, el 89%).

Además, el informe de TI indica que 16 países no otorgan licencia de maternidad remunerada de al menos 14 semanas, el estándar mínimo establecido en el Convenio 18349 de la OIT, mientras solo 10 países tienen esquemas de paternidad.

A lo anterior se suma que, tanto a escala global como en los países de América Latina y el Caribe, la pandemia de covid-19 ha profundizado las desigualdades preexistentes, exponiendo vulnerabilidades sociales y poniendo en riesgo los limitados logros obtenidos en las últimas décadas.

Las mujeres se han visto afectadas por la pandemia de manera desproporcionada, tanto desde el punto de vista sanitario como en términos de impacto socioeconómico.

Buenas prácticas para visibilizar el vínculo entre género y anticorrupción

Transparencia Internacional plantea que las organizaciones anticorrupción y aquellas abocadas a la defensa de los derechos de las mujeres pueden nutrirse mutuamente. Por un lado, las organizaciones defensoras de las mujeres han encontrado valor en algunas herramientas y métodos tradicionales de la agenda de control de la corrupción; por el otro, las organizaciones anticorrupción han comenzado a dar pasos para contribuir desde su causa a cerrar el paso a las desigualdades y violencias de género; en algunas ocasiones, mediante la transversalización de la perspectiva de género en sus proyectos, y en otras, abonando directamente a proyectos relacionados con la agenda de mujeres.

Si bien los esfuerzos de los feminismos en América Latina y el Caribe, así como de la acción de organismos internacionales y del trabajo desde la sociedad civil, ha logrado avances, las mujeres de la región siguen siendo vulneradas.

Por ello, TI propone cuatro iniciativas generadas por sus capítulos para trabajar la intersección entre género y anticorrupción:

1. Ampliar el conocimiento sobre cómo afecta la corrupción a las mujeres

2. Prevenir que los derechos de las mujeres se vulneren por causa de la corrupción

3. Detectar la corrupción que vulnera los derechos de las mujeres

4. Apoyar a las mujeres en el proceso de justicia y reparación de daños

Sobre Transparencia Internacional

TI es un movimiento global con una visión: un mundo libre de corrupción en los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y la vida cotidiana de los ciudadanos. A través de sus más de cien capítulos en todo el mundo y su secretariado internacional en Berlín, la organización lidera el movimiento anticorrupción con el objetivo de hacer realidad esta visión.

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