Faltan políticas públicas integrales y estrategias de reinserción social para atender fenómeno de maras y pandillas

Faltan políticas públicas integrales y estrategias de reinserción social para atender fenómeno de maras y pandillas

  • Participación de la mujer va en aumento dentro de las estructuras criminales en Honduras.

Tegucigalpa. La necesidad de diseñar e implementar políticas públicas que sean integrales y multisectoriales, destaca entre las recomendaciones derivadas del estudio Situación de las Maras y Pandillas en Honduras 2019, que fue presentado este jueves luego de un análisis basado en evidencias para el actual contexto del fenómeno pandilleril en el país.

La investigación fue realizada por la Asociación por una Sociedad más Justa (ASJ), con financiamiento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el apoyo técnico del Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social (PNPRR) y PNUD.

La presentación virtual contó con la participación de Richard Barathe, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); Carmela Lanza, coordinadora de InfoSegura de PNUD Honduras; Tania Martínez, oficial de Programa de PNUD Honduras; Osvaldo Lapuente, especialista en Estado de Derecho y Seguridad Ciudadana de PNUD Honduras; Félix Alonzo, secretario ejecutivo del Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social (PNRRS); José Martínez, antropólogo y  sociocultural; Edwin Medina, doctor en Ciencias Sociales, y Lester Ramírez, director de Transparencia y Gobernanza de la ASJ.

El informe muestra que, durante más de 30 años, los gobiernos han estado trabajando para eliminar a los grupos delictivos organizados, pero aún no han implementado políticas públicas o estrategias programáticas alternativas de reinserción social, educativas, programas y metodologías de fe para atender e incluir en la sociedad a estos grupos criminales.

Durante la presentación, Richard Barathe, representante residente del PNUD, mencionó que todas las medidas implementadas por los gobiernos deben transformarse en hechos concretos y verdaderos, para que sean las más efectivas y así se pueda resolver el problema de la mejor manera posible.

“Es por eso que un estudio de esta naturaleza que hace énfasis en la ciudadanía como protagonistas en los procesos de desarrollo, no solo pueda presentar un diagnóstico, sino que, pueda presentar una serie de recomendaciones de políticas públicas para el Estado en conjunto y con estas se pueda abordar de una mejor manera la problemática de maras y pandillas. Además, hay una cantidad de herramientas que se van sumando y podemos hacer las cocas mucho mejor que en el pasado”, expuso Richard Barathe, representante residente del PNUD.

Por su parte, Lester Ramírez, apuntó que “cada acción que el Estado hondureño ejerce sobre la mara, va a generar una reacción ya sea la criminalización, acciones de las comunidades o también acciones en las cárceles; es por eso la importancia de que las políticas públicas no solo vean el problema, si no también el efecto en un organismo altamente vivo, altamente social con tentáculos en las economías tanto en lo informal como formal”, explicó Lester Ramírez, director de Gobernanza y Transparencia de la ASJ.

De acuerdo al informe, los datos demográficos de los pandilleros encuestados indican que el 56% de los integrantes de maras y pandillas son hombres, lo que refleja que la participación de las mujeres dentro de estructuras criminales ha aumentado a un 44%.

“Este análisis evidencia la mutación del rol de las mujeres dentro de las maras y pandillas. Las mujeres están realizando actividades y han asumido roles protagónicos que eran asignados exclusivamente para los pandilleros hombres y que en algunas ocasiones son de liderazgo, incluso, alguno implica el uso de la violencia. Esta mutación en el rol de las mujeres no demerita el hecho de que las maras y pandillas son patriarcales y que contienen una cultura machista”, mencionóCarmela Lanza, coordinadora de InfoSegura PNUD en Honduras.

El estudio detalló que las maras y las pandillas son uno de los mayores flagelos que deben enfrentar los países latinoamericanos.

Honduras es una de las naciones centroamericanas más propensas a la aparición de nuevos grupos criminales. Según la Fuerza Antimaras y Pandillas (FNAMP), en 2019 el país ha contabilizando entre 6 mil y 11 mil miembros de las diferentes pandillas y como su actual modus operandi conduce a un alto grado de violencia, amenazas y persecución organizada a través de organizaciones criminales distribuidas en áreas como: jefes cabecillas, delegados por ciudad, los que llevan la palabra, soldados, gatilleros, bandera y red de colaboradores.

En la parte final del conversatorio, los expertos coincidieron en que, para contribuir a un mejor sistema de seguridad y justicia, es necesario que el gobierno implemente políticas públicas con eficacia y eficiencia para fortalecer los órganos del Estado y así, Honduras cuente con un sistema con paz, justicia y seguridad, especialmente para los más vulnerables.

+ Ver el estudio completo:

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Datos actualizados el 13 de marzo, 2021.