Estado debe garantizar el derecho a una educación de calidad de los niños y jóvenes durante la pandemia del COVID-19

  • Acceso a Internet y a material didáctico identificados como mayores obstáculos para el proceso educativo en casa.
  • Esfuerzos conjuntos entre estudiantes, maestros y comunidad fortalecen el proceso educativo durante el confinamiento, de acuerdo a experiencias de los jóvenes.

Tegucigalpa. En el marco del Día del Estudiante, niños y jóvenes analizaron los problemas en el acceso a la educación durante la pandemia del COVID-19 en el foro virtual “Continuidad del aprendizaje en tiempos del coronavirus, opinión de la niñez y juventud”.

El espacio de diálogo, organizado por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) y World Vision Honduras, permitió identificar los obstáculos surgidos en el proceso de aprendizaje en el marco de la emergencia sanitaria por COVID-19 y el cierre de los centros educativos.

Estudiantes del sistema medio y universitario de Francisco Morazán, Intibucá, Yoro y Comayagua externaron su percepción sobre los requerimientos de aprendizaje básico y cómo mantenerlo activo para aumentar sus oportunidades educativas.

Los panelistas identificaron como mayores obstáculos para el proceso enseñanza-aprendizaje en casa, el acceso a Internet y falta de material didáctico, principalmente en zonas rurales o urbanas de difícil acceso.

“Mi mamá optó por retirar a mi hermanito de la escuela este año, por problemas de comunicación con la maestra, se caía la conexión a Internet. Mi madre pensó que mi hermanito no iba a aprender lo mismo”, comentó Cristian Bautista, de 23 años, originario de El Progreso, Yoro.

Mientras Javier Milla, de 17 años, estudiante de último año de bachillerato en Tegucigalpa, apuntó que “Honduras difícilmente podrá acomodarse a este sistema. El gran problema es la conexión a Internet porque no todos los alumnos podemos tener acceso, tampoco se dedica el mismo tiempo a los alumnos como se hace de forma presencial”.

“En la universidad pública hemos tenido problemas con el Internet. Cuando empezamos el confinamiento teníamos el debate: compramos comida o compramos Internet. Día a día enfrentamos retos y debido a las dificultades, a algunos compañeros no se les pudo evaluar, tampoco contamos con el material didáctico para seguir estudiando”, agregó Elsa Hernández, de 25 años, originaria de Comayagua.

Esfuerzos conjuntos desde las comunidades

Para enfrentar los obstáculos planteados, los jóvenes plantearon soluciones como la impresión de material didáctico para distribución en los hogares, programaciones semanales de trabajo, la incorporación de plataformas off-line y medios masivos como la radio y televisión.

De igual manera, destacaron la importancia del apoyo de sociedades de padres ya conformadas en los centros educativos, patronatos, iglesias y organizaciones de sociedad civil, para asegurar su derecho a la educación.

“Yo he ayudado a mis vecinos pequeños mediante tutorías porque la ayuda mutua es muy importante. Tenemos un buen porcentaje de niños y niñas que no tienen acceso a Internet y es relevante solicitar a la Secretaría de Educación retomar la alfabetización y que jóvenes profesionales de las comunidades apoyen el proceso educativo”, señaló Edna Escoto, de 14 años, originaria de Yamaranguila, Intibucá.

Se estima que solo 54 de cada 100 niños y jóvenes están recibiendo apoyo de parte de sus maestros, mientras 39 de cada 100 padres de familia han calificado como regular esta asistencia. “Esta situación llama la atención para ver cómo hacer los correctivos necesarios, pues puede tener consecuencias muy graves por el descenso en la calidad educativa y ya con más de un millón de niños fuera del sistema educativo, aumentan los temores de que este número pueda incrementarse”, apuntó Carlos Hernández, director ejecutivo de la ASJ.

“Diagnósticos basados en consultas a más de 2,300 niños nos dicen que al menos el 70% mencionan estar preocupados por perder su año escolar y un 76% extraña ir a la escuela, y apenas 37% están teniendo acceso a la educación por Internet. Esta pandemia ha sacado a flote las desigualdades, pues en escuelas privadas los niños pueden mediante forma creativa estar conectados y recibir sus clases; pero solo 7% en áreas rurales o urbanas tienen acceso a una computadora o a Internet”, enfatizó Jorge Galeano, director de World Vision Honduras.

Previo a la pandemia se estimaba que uno de cada tres niños y niñas entre los 3 y 17 años no estaba matriculado en la escuela, mientras 450 mil jóvenes de entre 14 y 17 años se encontraban fuera del sistema educativo y quizás no cuentan con las condiciones para regresar a ella.

Por otro lado, datos optimistas sugieren que solo la mitad de los estudiantes han continuado activos en su proceso de aprendizaje durante la actual crisis sanitaria, tomando en cuenta que gran parte de las respuestas educativas dependen del acceso y uso de Internet, lo que excluye a muchos niños y niñas del derecho a la educación.

Ante las diferentes realidades, los panelistas concluyeron que a tres meses del cierre de los centros educativos, no se vislumbra una estrategia clara para garantizar la educación de más de dos millones de niños y jóvenes.

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