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DETRÁS DE LA PLACA

Antecedentes

La Policía hondureña está en medio de una reforma histórica y su resultado aun es incierto. Aunque la percepción pública de la policía ha sido históricamente negativa, marcada por la sospecha y la falta de confianza, el Estado ha hecho esfuerzos concertados para reforzar la imagen de la policía a través de reformas sistémicas, impulsadas y apoyadas por la sociedad civil y la comunidad internacional. 

Después de más de cuatro años de reformas, este estudio buscó diagnosticar el estado actual de la gestión y los avances de la reforma policial, escuchando a las víctimas, los detenidos y a los mismos policías. El estudio contempla sus quejas, opiniones y sugerencias y propone cambios para tener una Policía más eficiente, legítima y fidedigna.

 
 

Hallazgos

Hallazgo 1

El estudio mostró que existen severas debilidades en el cumplimiento de diligencias básicas en la interacción con víctimas por parte de los policías. Estas deficiencias perjudican la relación con los ciudadanos y disminuyen la confianza en la Policía.

Hallazgo 2

Los agentes muestran un débil cumplimiento con el marco legal al momento de la detención y las condiciones en las celdas son deplorables. Recibir agua y comida es más la excepción que la regla y persisten prácticas de maltrato físico y verbal.

Hallazgo 3

La corrupción policial sigue siendo una problemática que merece atención; pero la “pequeña” corrupción policial ocurre en una cantidad relativamente baja en los casos. A 6% de los detenidos se les ha solicitado un soborno y a 3% de las víctimas se les pidió dinero para poder actuar en su caso.

Hallazgo 4

Existe una amplia carencia de recursos básicos como cuadernos, vehículos, teléfonos y municiones, lo cual dificulta la buena gestión policial. Requiere inversiones relativamente bajas para equipar los policías de manera más adecuada, lo que resultaría en una policía más efectiva.