Declaración por la educación en favor de la niñez de Honduras

En el marco de la Declaración de Ginebra aprobada en 1924 por la Sociedad de Naciones, el 10 de septiembre se conmemora el Día del Niño en Honduras, con el fin de reconocer sus derechos a nivel mundial.

Entre los principales derechos que la Convención sobre los Derechos del Niño prioriza en favor de la niñez se encuentra el derecho de acceder a la educación; no obstante, a razón de la emergencia sanitaria se ha acrecentado la afectación de este derecho, pues en América Latina se estima que 14 millones de niños, niñas y adolescente están fuera del sistema educativo y la experiencia solo confirma que cuanto más tiempo permanezcan los estudiantes lejos del entorno educativo, mayor es el riesgo de que nunca regresen. Como lo manifestamos en febrero, Honduras tiene 1.2 millones de niños sin matricularse en la escuela, la pandemia tiene en riesgo de abandono escolar entre 300 y 700 mil niños más.

Ante esta situación alarmante, como organizaciones de sociedad civil que conformamos la Mesa Ciudadana por la Educación, instamos a los diferentes actores involucrados a:

  1. Gobierno: Priorizar la inversión en educación y asegurar las condiciones para el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el ODS 4: “Garantizar una educación de calidad inclusiva, equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”, con un enfoque inclusivo de los derechos culturales y lingüísticos y de grupos vulnerables como población migrante, los y las que viven con discapacidad, población indígenas y afrodescendientes, y otros.
  2. Congreso Nacional: Legislar para que se aprueben leyes que faciliten mecanismos y las condiciones para que las niñas, niños y adolescentes en situación de pobreza accedan a la educación y para que, en la actual crisis, se asegure el proceso de educación en casa y condiciones necesarias para un retorno seguro.
  3. Secretaría de Educación: Garantizar las condiciones para reducir la deserción escolar, aumentar la matrícula y la calidad de aprendizaje, minimizando el impacto ante el cierre temporal de los centros educativos.
  4. Docentes: Acompañar de manera oportuna a los educandos para que adquieren las competencias y conocimientos priorizados del Currículum Nacional Básico (CNB).
  5. Padres y madres de familia: Acompañar a sus hijos e hijas en la búsqueda de alternativas para que ellos accedan a la educación y su involucramiento en las actividades educativas que permitan el aprendizaje.
  6. Sociedad civil: Alzar la voz e incidir para que las niñas, niños y adolescente en toda su diversidad accedan a una educación gratuita y de calidad, y la continuidad de su apoyo a nivel local, regional y nacional.
  7. Cooperación internacional: La asistencia técnica y respaldo es importante y valioso en acciones de apoyo financiero, seguimiento y monitoreo.
  8. Empresa privada: En el marco de la Responsabilidad Social Empresarial, continuar accionando a favor del derecho de educación con calidad, la reducción de las brechas de deserción escolar, el aumento de matrícula y la calidad de aprendizaje.

“Cada niño, en cada país, en cada barrio, en cada casa, tiene derecho no solo a una silla en una clase, sino a una educación de calidad”.

Anthony Lake, director ejecutivo Unicef.

Dado en la ciudad de Tegucigalpa M.D.C., a los 10 días del mes de septiembre de 2020

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