Ciudadanos denuncian corrupción en ayuda humanitaria, cuarentena y atención médica por COVID-19

Tegucigalpa. Desde enero, los centros de Asistencia Legal Anticorrupción (ALAC) de Transparencia Internacional, que operan en 60 países incluyendo Honduras, han recibido más de 1,500 informes de corrupción y otras irregularidades relacionadas con la pandemia de COVID-19.

Los casos, desde Italia hasta Venezuela y Ghana, describen el soborno, el favoritismo y otros actos de corrupción presenciados por los ciudadanos en la entrega de ayuda humanitaria, el cumplimiento de las restricciones de viaje y movimiento, y en la provisión de pruebas y tratamiento de COVID-19.

“COVID-19 no es solo una crisis económica y de salud. Es una crisis de corrupción”, dijo Alison Matthews, gerente de programas de ALAC en Transparencia Internacional. “Y estamos viendo que afecta más a los más vulnerables, incluidos los trabajadores de atención médica de primera línea. Los gobiernos les están fallando a sus ciudadanos cuando la corrupción impide que las personas accedan al apoyo y los servicios que necesitan”, agregó.

Además de documentar la corrupción en la prestación de servicios, las denuncias a los centros ALAC también han revelado casos mortales de influencia indebida sobre la adquisición de suministros médicos. Por ejemplo, en Rusia, estos informes desencadenaron una investigación sobre los contratos gubernamentales, luego de que un ventilador defectuoso adquirido a la corporación estatal Rostec, controlada por un amigo cercano del presidente, provocara un incendio en un hospital de San Petersburgo que mató a cinco pacientes de COVID-19.

“Los corruptos se han apoderado de la crisis de COVID-19 para llenarse los bolsillos a expensas de todos los demás; pero los ciudadanos tienen poder para denunciar la corrupción. Al hablar, proporcionan la evidencia necesaria para perseguir a los corruptos, hacer que los poderosos rindan cuentas y abogar por un cambio real. Juntos, podemos exigir instituciones gubernamentales transparentes, receptivas y responsables”, expresó Daniel Eriksson, director gerente de Transparencia Internacional.

“Aquellos que buscan justicia en nuestros ALAC a menudo lo hacen como último recurso. Con demasiada frecuencia, los canales gubernamentales son ineficaces o incluso inseguros para denunciar casos de corrupción y quienes han cometido delitos quedan impunes”, continuó Matthews, “nuestro trabajo es dar esperanza a estas personas y apoyarlas para que hablen de forma segura. La corrupción solo se detendrá cuando trabajemos juntos para cambiar el sistema”.

Los centros ALAC empoderan a las personas, familias y comunidades para denunciar la corrupción de manera segura a través de una red de abogados, investigadores, activistas y voluntarios que ha brindado apoyo a más de 270,000 personas desde 2003.

En Honduras, denuncie actos de corrupción al centro ALAC de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) en https://diloaqui.asjhonduras.com/, al correo alac@asjhonduras.com, llamando al 3142-8087 o a través de la App Dilo Aquí Honduras.

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