ASJ Honduras

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ASJ

¡Ya se te ha declarado lo que es bueno!
Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor:
Practicar la justicia, 
amar la misericordia, 
y humillarte ante tu Dios.

--Miquéas 6:8

Visión

Ser un grupo de cristianos valientes líderes en hacer que el sistema gubernamental  funcione  y sea justo para los más vulnerables de nuestra sociedad.

Misión

Trabajar con interés genuino por una sociedad donde prevalezca la justicia, especialmente para los más vulnerables, a través de una legislación justa, su aplicación equitativa y la participación de la iglesia, la sociedad y el estado.

Origenes de ASJ

En febrero de 1998 un grupo de cristianos formó en Honduras la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ). Nació por el compromiso que ha crecido a través de los años trabajando para un verdadero desarrollo y justicia en Honduras. Han sido testigos de que no son suficientes los esfuerzos hasta ahora realizados por las ONG's y el gobierno a nivel comunitario para intentar avanzar y dejar de lado el subdesarrollo en el que nos encontramos. En parte porque muchas veces los esfuerzos comunitarios se vuelven insuficientes por ser afectados por políticas, legislación, empresas o personas inescrupulosas, que promueven los intereses de unos pocos afectando a la gran mayoría.

Hasta ahora las organizaciones privadas de auxilio y desarrollo (inclusive las instituciones de inversión y ayuda social gubernamental) han enfocado su labor en la solución de problemas puntuales e inmediatos (dar alimentos, medicinas, etc.) y en tratar de capacitar a las comunidades para el autosostenimiento (enseñanza de oficios, mejoramiento de la agricultura, etc.). Sin embargo, ha faltado más acción a nivel macro, es decir en procurar cambiar y crear leyes, políticas y estructuras que faciliten el mejoramiento integral y sostenido del nivel de vida de la población más pobre.

Como cristianos que somos creemos que quedarnos pasivos ante la necesidad del prójimo sería negar la fe (Santiago 2:17). Consideramos que el creyente debe ser una voz que clama en el desierto de la opresión. Es una voz profética que llega a la sociedad con el reclamo divino (Santiago 5:1-6). Su involucramiento en la solución de la problemática social demuestra que reconoce al hombre como un ser con pasado, presente y futuro; un pasado que Dios puede perdonar, un presente que los cristianos podemos a ayudar a mejorar, y un futuro eterno que el Señor ya le tiene asegurado.

Esto muestra, además, al cristiano visualizando completa la acción divina en la vida de la humanidad; pues el mismo Señor que dijo "No sólo de pan vivirá el hombre", también ordenó "dadles vosotros de comer" y "multiplicó los panes y los peces". Buscar la justicia social es accionar para Dios, pues "en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis" (Mateo 25:40); es, además, obedecer la orden profética de "guardar el derecho y hacer justicia" (Isaías 56:1) y convertir en realidad la promesa mesiánica que dice: "él traerá justicia a las naciones" (Isaías 42:1).